Autor: Manuel Carmona
Llevaba tiempo con la invitación que acepté para colaborar con un pequeño artículo en este blog reivindicativo con el que la verdad me identifico… antes de nada he de confesar que además de Psicólogo Ambiental, también soy damnificado por el sistema de vivienda pública: He pasado por esa sensación de euforia e incredulidad que experimenté cuando me comunicaron que mi numerito había salido del bombo y me había correspondido un piso de protección oficial, pero también he pasado y continuo sintiendo una rabia increíble al ver que el hogar que tanto trabajo costó conseguir está lleno de humedades tras cada invierno, los materiales son de bajísima calidad y por tanto se deterioran fácilmente, existen zonas comunes diseñadas “a prueba de tontos” y cientos de pequeños detalles que hacen que la mayoría de vecinos nos sintamos estafados por empresa pública, promotora, constructora y demás eslabones de una cadena que parece no acabar nunca.
Probablemente, la mayoría de las personas que estén leyendo este artículo hayan pensado: ¿Psicología Ambiental?, ¿eso existe? Si ese es su caso no se preocupe, no es un bicho raro, a pesar de la cantidad de años e investigación acumulada en esta disciplina, aun es una gran desconocida para el común de los mortales, así que a modo simplemente informativo, intentaré definirla que os quede clara la idea: “La psicología ambiental sería el área de la psicología que estudia la relación entre nuestro entorno (todo lo que nos rodea) y nosotros (nuestras actitudes, creencias, conductas, grupos…)” Para más información sobre el tema os recomiendo echar una ojeada a mi blog sobre Psicología Ambiental (www.psicoambientalia.blogspot.com), es un espacio totalmente abierto a vuestros comentarios y donde una de las reglas a seguir es la “sencillez”.
Es importante decir que esta relación siempre es bidireccional, las personas actuamos sobre el entorno que nos rodea pero este también nos afecta a nosotros en mayor o menor medida. En el caso de la vivienda protegida, existen numerosas investigaciones desde la Psicología Ambiental, pero sin duda un caso paradigmático y que marcó un hito en el diseño de este tipo de viviendas fue el de PRUITT-IGOE en Missouri, un proyecto urbanístico de vivienda pública construido entre 1955 y 1956 y que apenas 20 años después fue declarado “inhabitable” y fue derruido. Es curioso, pero sobre el papel el diseño del edificio ganó un premio sobre vivienda pública.
¿Sabéis cual fue la causa de su destrucción? VANDALISMO
Las posteriores investigaciones que se llevaron a cabo para determinar el motivo de tal fracaso urbanístico dictaminaron que la causa de ese comportamiento vandálico estaba motivado por la falta de control social sobre ese espacio debido al propio diseño del edificio. No se a vosotros, pero a mí esto me suena, ¿no creéis?
En la mayoría de ocasiones, el miedo a robos, delitos, etc… que perciben los residentes de edificios, urbanizaciones y barrios se debe directamente al proyecto arquitectónico: su configuración espacial, la altura de los edificios, la existencia de zonas comunes,…
Por si alguien quiere profundizar más sobre el tema, le recomiendo los trabajos de Amérigo (1995), en diversas áreas de vivienda pública de Madrid, donde estudia diferentes aspectos cognitivos, afectivos y conductuales en residentes de viviendas protegidas.
Desgraciadamente, en el proceso de planificación y diseño de zonas residenciales urbanas y mucho menos si son viviendas protegidas, no se cuenta con la participación de profesionales del área social como psicólogos, sociólogos,… una pena, porque inevitablemente, estos espacios serán habitados por personas y nadie mejor que un psicólogo ambiental para “optimizar” la relación entre los residentes y los edificios que ocupan.
Ánimo y no paréis en vuestra lucha, la participación ciudadana es la mejor arma para solucionar este tipo de injusticias sociales
Más información: [www.psicoambientalia.blogspot.com]









